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09 Mar 2017

El ciudadano y el paradigma del Gobierno Abierto

Carolina Contreras | @CarolinaCHugot
Cientista Político

Si le das un pescado a un hombre, lo alimentas por un día. Pero si le enseñas a pescar, lo alimentas para toda la vida”. Proverbio Chino.

La democracia representativa se encuentra en crisis y esta es una realidad de alcance mundial imposible de desconocer. Escándalos de corrupción, malversación de fondos y/o recursos públicos, populismos y gobiernos no democráticos nacidos en democracia, son síntomas de un sistema que se ha ido resquebrajando en el tiempo a causa del mal entendimiento de que la representatividad significaba dejar la política en manos de los políticos, y en las manos del ciudadano, tan solo su vida privada y el ejercicio del voto.

Así, poco a poco, los asuntos políticos se fueron alejando del ciudadano y éste se acostumbró a exigir y recibir de sus gobernantes servicios en forma de subsidios, al mismo tiempo de ir forjándose  una relación de dependencia, en la cual las personas, en vez de recibir desde el gobierno verdaderas herramientas para mejorar su calidad vida, se volvieron beneficiarias de soluciones momentáneas a sus problemas más urgentes, reproduciendo las desigualdades y esta forma de vida a través  del tiempo.

En la actualidad, la desafección política es importante, como también así la desconfianza en las autoridades públicas, produciéndose una baja en la participación del ciudadano en las elecciones de sus autoridades, principal forma de participación ciudadana en las democracias representativas.

Como indican Dassen y Ramírez , lamentablemente este es un contexto en que el deterioro de la polìtica, la erosión de los vínculos del Estado y sociedad y el descontento y la indignación social frente a los representantes políticos forman parte de un diagnóstico en que se requieren de medidas concretas (Dassen y Ramírez-Alujas, 2016), y estas medidas tienen que esforzarse principalmente en abrir espacios a una democracia mixta con verdaderas condiciones para la incidencia ciudadana en la formulación de políticas públicas.

Sin embargo, al pensar en la creación de estas condiciones, es inevitable realizarse las siguientes preguntas: ¿Cómo movilizamos a aquellos ciudadanos que no conocen otra forma de interacción con el Estado que aquella en su rol de beneficiario? ¿Cómo devolvemos a las personas la confianza en ellas  mismas de poder proponer, decidir y actuar en respuesta a los problemas que los rodean? ¿Cómo entregamos herramientas al ciudadano para la solución permanente de sus problemas? ¿Cómo dejamos de entregar el pescado al hombre y le enseñamos a pescar?

La enseñanza aquí es un factor primordial y afortunadamente nunca es  tarde para aprender. De esta manera, a través de los principios que promueve el gobierno abierto para la gestión de lo público, es posible transferir a los ciudadanos herramientas y habilidades que les serán de utilidad para ser protagonistas de aquellas decisiones que les afecten a ellos mismos o a su entorno. A través de la transparencia, del acceso a la información pública y a datos en formatos abiertos, estos pueden informarse y reutilizar esa información para trabajar en la solución de problemas públicos. A su vez, la disponibilidad de esta información permite al ciudadano participar de los debates y la toma de decisiones, posibilitando su involucramiento en el desarrollo e implementación de políticas de manera colaborativa con el resto de los sectores de la sociedad.

Pensando en ello, nace,  en la segunda edición del Fellowship OEA en Gobierno Abierto, el proyecto “Gimnasio de Innovación en Gobierno Abierto – GIGA”, cuyo sueño es que sus alumnos (ciudadanos en todos los niveles educativos y profesionales) incorporen habilidades permanentes para poder opinar, decidir, crear y colaborar con sus gobiernos en la solución de problemas complejos. Para saber más visita https://gigabierto.wordpress.com/

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