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14 Jul 2016

Confiar de nuevo

Humberto Fuentes Pananá | @el_mas_aca
Director General Invernaideas

Un alemán, un japonés y un mexicano esperan el cambio de luz roja para cruzar la calle… el desenlace del chiste depende del lugar donde se desarrolle la acción. Así de claras son nuestras expectativas sobre las reglas alemanas, el civismo japonés y la picardía mexicana. La confianza es la esperanza firme que se tiene de algo o alguien. En México nuestra expectativa es que las personas actuarán buscando su propio beneficio y no el colectivo, que alcanzarán sus fines sin importar los medios -incluso pasando por encima de la Ley.

El fantasma de la desconfianza ronda toda la región: en América Latina 8 de cada 10 personas NO confían en los “otros”. Sociedades sin confianza interpersonal dificultan el desarrollo de proyectos complejos y de alto valor agregado, tanto en el ámbito público como en el privado. En palabras de César Hidalgola confianza es un canal más eficiente para la formación de redes económicas que las instituciones, porque trabajan sin la carga del papeleo y la burocracia (ver capítulo 8). 

Dos de cada tres mexicanos no conocen a alguien que los auxilie para defenderse ante una injusticia, acceder a un político, o presentar un proyecto al gobierno -ya sea dentro del gobierno o fuera de él (ver capítulo 6). La lejanía entre la vida cotidiana y la acción del gobierno se traduce en un menor acceso a derechos, legitimidad de las políticas públicas y creatividad en sus soluciones. La democracia es un hábito y la confianza en las instituciones refleja que es un hábito socialmente aceptado.

El gobierno abierto es un modelo de gobernanza colaborativa que promete renovar la democracia. Su promesa se concentra en el potencial que tienen las metodologías abiertas para encontrar mejores soluciones a problemas públicos. Sin embargo, esta visión casi profética divide a la opinión pública entre creyentes y no creyentes, complicando la adopción generalizada de la apertura como paradigma de lo público. La expansión del gobierno abierto debe pasar de la evangelización a la medición de impacto.

La apertura gubernamental es un proceso cuyo principal producto es la confianza, independientemente a sus resultados. Esta confianza interpersonal –capital social– es el motor que permitirá que algún grupo plural, mediante iteraciones racionales, diseñe, implemente y perfeccione soluciones innovadoras a problemas públicos. La importancia de esta afirmación es que -a diferencia de la fe- la confianza se puede medir: al interior de un grupo de trabajo, en relación a la autoridad y entre usuarios de un servicio público.

Las interacciones sucesivas exitosas entre un grupo de personas generan confianza. En el caso de la colaboración entre gobierno y sociedad civil, el éxito debe concentrarse en el cumplimiento de expectativas mutuas más que en la solución de problemas tan abrumadores como la corrupción o la desigualdad -misión imposible en el corto plazo. El gobierno abierto en América Latina traerá gobiernos más innovadores, responsivos y eficientes, pero antes de ello, provocará gobiernos más sinceros y que conversen frecuentemente con los ciudadanos.

Me niego a aceptar que los mexicanos nunca respetaremos la ley y que no saldremos del laberinto de nuestra soledad. Si tuviera que categorizar la idiosincrasia de las naciones del mundo en relación con la autoridad, diría que existen países con reglas que fueron acordadas colectivamente y países con reglas que fueron impuestas: los primeros aprecian, respetan y defienden sus leyes; los segundos las adaptan, cuando pueden las evitan y desconfían de los impostores. La luz roja no cambia, el semáforo parece descompuesto. Ya han pasado dos horas. El alemán no avanza porque piensa en el monto de las multas por pasarse el alto; el japonés no avanza porque piensa en el deshonor si alguien se entera que se pasó una luz roja. El mexicano llegó a su casa hace una hora y media.

*Humberto Fuentes Pananá fundó y dirige Invernaideas, una consultora de resolución de problemas públicos, desde donde ha coordinado estrategias electorales, políticas públicas y productos legislativos. Durante 2015 coordinó el área de ciudad abierta en el Laboratorio para la Ciudad de México. Humberto está muy interesado en la acción colectiva como motor de los cambios sociales y la creación colaborativa. Es @el_mas_aca en Twitter e Instagram.

**Esta publicación es parte de una serie de historias de la iniciativa Fellowship OEA. Para conocer todas las publicaciones haga clic aquí.

 

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