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30 Mar 2016

¿Cómo lograr más gastando lo mismo?

Blog Gobernarte

Esta entrada fue publicada originalmente en el Blog Gobernarte.

Los países de Centroamérica, Panamá y República Dominicana incrementaron el gasto en personal del sector público entre un 15% y un 65% en términos reales durante 2007-2013. En todos los países, con excepción de Costa Rica, este aumento se explica en un 75% aproximadamente por una expansión importante del número de empleados públicos, más que por aumentos salariales.

Esta expansión del empleo público puede ser muy justificable, en especial cuando se trata de un aumento del número de docentes, del personal profesional de salud, o de oficiales de policía, que tienen el potencial de tener un impacto directo en la mejora de los servicios clave que provee el Estado. Pero… ¿En qué se usaron estos recursos exactamente?

En el capítulo 2 del libro “Una mirada al gasto social en Centroamérica, Panamá y República Dominicana”  del BID, analizamos junto con Víctor Dumas la evolución y la calidad del gasto salarial del sector público, y presentamos recomendaciones de política para tratar de mejorar la eficiencia de los recursos humano en el sector público.

En América Latina, la información del empleo público y salarial no suele ser simple ni transparente, por lo que es difícil chequear efectivamente su evolución.  Para mitigar este riesgo, el informe se basa principalmente en la nómina o planilla del sector público para los países del estudio entre 2007 y 2013 – una enorme base de datos con imperfecciones, pero lo más concreto que se puede analizar – y hace un análisis cuantitativo y cualitativo del empleo público y la política salarial del Gobierno Central.

¿Qué encontramos?

Lo bueno:

  • Hubo importantes mejoras en el promedio de número de alumnos por docente, a nivel primario y secundario. Es decir, las clases serían más pequeñas (en la mitad de los países se llegó a menos de 25 alumnos por docente), permitiendo una mejor experiencia de aprendizaje.
  • Los profesionales de la salud aumentaron y en algunos casos se alcanzó o se está cerca de llegar a los 23 cada 10.000 habitantes, la meta de la Organización Mundial de la Salud. En otros se avanzó, pero queda muchísimo camino por recorrer.
  • En seguridad, la mayoría de los países superó la mediana internacional de 3 policías cada 1.000 habitantes según Naciones Unidas (UNODC).

Lo no tan bueno:

  • En educación, varios países incrementaron la proporción de personal no-docente en el sector (celadores, cocineros, oficinistas) comparado al personal docente. Es decir, usaron más recursos para contratar personal que no enseña. Como consecuencia, hay países que presentan un ratio de 16 docentes por administrativo y otros un ratio de un administrativo por cada docente. Considerando los bajos niveles de cobertura en los niveles secundario y preescolar, este mayor gasto administrativo genera algunas dudas sobre su calidad.
  • En salud pasó algo similar: mientras algunos países tienen 4 o 5 médicos/enfermeras por cada administrativo, otros tienen un ratio de 1 a 1 y empeoraron desde 2007.
  • En 2013, algunas ocupaciones en el sector público ganaban más del 50% comparado al sector privado (controlando por los años de experiencia, formación académica y horas de trabajo). Esto se daba especialmente en posiciones que requieren menor calificación (conductor, oficinista, asistente), aunque curiosamente también era el caso de las enfermeras profesionales y los médicos. Ocurre exactamente lo contrario en posiciones gerenciales y en algunas ocupaciones profesionales.

    ¿Cómo hacer más con lo mismo?

    Cada país tiene sus propios desafíos y oportunidades que detallamos en el capítulo, pero algunas ideas generales incluyen:

    • Mejorar las bases de datos de personal para poder planificar mejor
    • Controlar el número de administrativos o eliminar plazas administrativas en cuanto se vuelvan vacantes (o por programas de retiro voluntario)
    • Usar los ahorros de esta medida para expandir el empleo de docentes en preescolar y secundario, así como de médicos, enfermeras profesionales y policías, siempre tomando en cuenta los benchmarks internacionales y priorizando la equidad (incrementar más personal en las zonas del país con menor cobertura)
    • Realizar auditorías de nómina en los principales sectores para detectar potenciales irregularidades
    • Transparentar las remuneraciones
    • Contener incrementos salariales hasta converger a niveles más similares con el sector privadoLos invito a chequear la información para sus países descargando el libro gratuitamente aquí

Sobre el autor:

Mariano Lafuente es Especialista Senior en Gestión Pública del BID. Lideró y participó en proyectos y estudios en la gran mayoría de los países de América Latina y el Caribe, tanto a nivel nacional como subnacional. Se especializa en temas de gestión de recursos humanos en el estado, reformas de centro de gobierno y gestión por resultados. Anteriormente se desempeñó como Especialista en Gestión Pública para América Latina y el Caribe en el Banco Mundial. Tiene una maestría en Políticas Públicas de la Universidad de Maryland y es Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Católica Argentina. Sigue a Mariano en Twitter @LafuenteMariano

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