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22 Oct 2015

Buscamos una imagen para contar una gran historia sobre la corrupción

Francesco De Simone

Read it in English.

 

Este año, para conmemorar el día contra la corrupción, realizaremos un concurso de caricaturas y estamos muy entusiasmados. Hablaremos de eso más adelante, pero antes me gustaría contar cómo una caricatura en particular tuvo una gran influencia en mi vida.

Hace varios años, cuando recién había comenzado a trabajar con los temas de lucha contra la corrupción, un amigo me mostró una caricatura publicada en New Yorker que ilustraba a dos hombres, que claramente habían sido profesionales oficinistas, en la celda de una prisión. Uno miraba al otro con expresión de desconcierto y le decía “Todo este tiempo pensé que nuestro nivel de corrupción estaba bien clasificado dentro de los estándares de la comunidad“.

Hay tanto para analizar en esta caricatura. La idea de que generalmente se puede tolerar que haya un poco de corrupción. La idea de que la corrupción es específica del contexto, lo que significa que su aceptación o rechazo varía según el entorno cultural y social. Luego, la idea de que muchos piensan que la corrupción es aceptable porque, después de todo, todos la practican. Y también se puede detectar algo de arrogancia originada en la premisa de que se puede actuar con impunidad, lo que generó mucha indignación en las personas después de la crisis financiera del 2008. También está la idea de que los dos hombres son los tontos que fueron atrapados mientras que sus jefes siguen estando libres, riendo a sus espaldas.

En ese momento me reí ante tal ingenio y eso fue todo. Pero no podría haberme imaginado que siempre iba a tener esa imagen presente durante el resto de mi vida profesional. Cuando leo una declaración de algún político o funcionario público que ha sido encerrado por corrupción, mi mente vuelve a esta caricatura. A veces leo un artículo académico largo y llego a la conclusión de que esta misma caricatura podría resumir su esencia. Hace poco leí “La honesta verdad sobre la deshonestidad. Por qué mentimos… en especial a nosotros mismos” un libro hermoso de Dan Ariely, y no pude evitar volver a esa caricatura. Y volví a pensar en esa caricatura hace unas semanas cuando, con algunos de mis compañeros del BID, comenzamos a pensar en realizar un concurso de caricaturas cuyo tema central sea la corrupción.

Esa es la belleza de las caricaturas: su capacidad de capturar con una sola imagen tantos matices, tal vez más que las pilas de artículos académicos (sin leer) que tengo sobre el escritorio.

Y el hecho de que esta imagen poderosa venga con humor e ironía significa que queda dando vueltas en mi mente y vuelve a aparecer en momentos oportunos. Es un idioma universal que puede sortear las barreras del lenguaje, el tiempo y la cultura.

Este ha sido un año trascendental en cuanto a la corrupción y la lucha contra ella en nuestra región. Esperamos que el Concurso de caricaturas que el BID está lanzando hoy sea una oportunidad para reflexionar sobre la corrupción e invitamos a participar a las personas creativas de la región de América Latina y el Caribe, tanto profesionales como amateurs, independientemente de su edad, trayectoria profesional y nivel de experiencia. ¡Mucha suerte!

Para obtener información y descargar las bases del concurso ingresar a Caricaturas BID.

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